martes, 5 de noviembre de 2013

Devociona dia 24




Salmos 119:24  Pues tus testimonios son mis delicias
 Y mis consejeros.

Tal vez te has preguntado ya ¿Por qué para el salmista era tan importante el cumplir o guardar la palabra de Dios? ¿Por qué le resultaba tan fácil pensaras tu andar en los caminos de Dios, en su voluntad? Pues, te respondo que no es que el sea una persona diferente a ti y a mi o que él tuviera una capacidad diferente, es solo que El tenia una percepción correcta acerca de Dios y su palabra.

La palabra de Dios era su deseo más ferviente, era su anhelo, el lugar hacia donde su alma se dirigía en todo momento. La palabra de Dios no le era pesada, ni gravosa, sino todo lo contrario era un placer para el leerla, meditar en ella, memorizarla y cumplirla. La palabra de Dios era lo que le daba dirección a su vida. ¿Cuándo fue la última vez que acudimos a la biblia en busca de consejo?

-¿Qué carrera voy a estudiar?
-¿Quiénes serán mis amigos?
-¿Qué hábitos voy a cultivar?
-¿En qué muchacho me voy a fijar?

El consejo más sabio que vez alguna recibiremos es la palabra de Dios, por eso debe constituirse en nuestro deleite, en eso que apreciamos por encima de todas las cosas. ¿Es la palabra de Dios tu delicia? O más bien te cuesta leer la biblia.
¿Lees la palabra de Dios diariamente? ¿Cuánto tiempo le dedicas? ¿Compartes con otros lo que aprendes en ella? Evalúate a la luz de estas preguntas y veras como andas en tu interés en la palabra de Dios. Si resulta que no hay mucho interés en ti por la palabra de Dios, haz lo siguiente:
-Pide a Dios constantemente en oración que cambie tu actitud frente a su palabra, que te de amor por ella.
-Has un plan de lectura y dedica tiempo cada día a leerla, te sugiero tengas una compañera o grupo de lectura, así será más fácil y divertido.
-Oblígate a meditar cada día aunque sea en un texto y a memorizarlo.

Veras como comienza a cambiar tu corazón. La palabra de Dios debe ser nuestro deleite, no puede ser que anhelemos mas navegar en internet, leer revista u otros libros o chatear que leer la biblia. Es tiempo de dejarnos dirigir por nuestro manual en esta vida, la palabra. Te dejo un texto de un ejemplo de alguien para el cual la palabra de Dios llego a ser su deleite:

Jer 15:16  Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.


Bendiciones!

Eli

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